Daniel Victoria Rocha
¿Quién hizo C y C++? Una historia corta
El lenguaje C fue creado por Dennis Ritchie a inicios de los años setenta en Bell Labs, Estados Unidos. Su objetivo era claro: un lenguaje rápido, eficiente y con control sobre la computadora. C permitió manejar la memoria de forma directa y escribir programas que corrieran con buen desempeño. Por eso se volvió popular en sistemas operativos (como UNIX) y en software donde la velocidad importa.
Con el tiempo, los programas crecieron en tamaño y complejidad. Organizar miles de líneas en C se volvió difícil. Ahí entra Bjarne Stroustrup, también en Bell Labs. En 1979 empezó a añadir a C nuevas ideas para ordenar mejor el código. Primero lo llamó C with Classes porque introdujo clases y conceptos de programación orientada a objetos. En 1983 adoptó el nombre C++. El “++” es una broma de programador: en C significa “sumar uno”. O sea, “C mejorado”.
La idea de Stroustrup fue mantener la velocidad de C, pero hacerlo más manejable para proyectos grandes. En 1985 publicó un libro que ayudó a difundir el lenguaje. Desde entonces, C++ ha seguido creciendo con nuevas versiones (estándares) que agregan funciones más seguras y cómodas. Hoy se usa en videojuegos, motores gráficos, navegadores, y muchas aplicaciones donde se busca rendimiento pero también una estructura más clara que la de C.
Resumido:
- C (Dennis Ritchie): rapidez, control, cercanía al hardware.
- C++ (Bjarne Stroustrup): mantiene la velocidad, añade clases, organiza mejor proyectos grandes.
La programación actual no se define solo por un lenguaje. Cambió la forma de crear software. Enumero los puntos que, para mí, son los más relevantes:
Inteligencia artificial y aprendizaje
Antes, el programa seguía instrucciones fijas. Hoy, con IA y machine learning, el software aprende de datos y mejora con el tiempo. Esto permite reconocer imágenes, entender lenguaje, predecir comportamientos y generar contenido (texto, imágenes, música). No es magia: son modelos entrenados con muchos ejemplos que encuentran patrones.
Plataformas low-code y no-code
Crear una app ya no exige siempre escribir todo a mano. Existen herramientas para arrastrar y soltar componentes y definir reglas simples. Esto abre la puerta a personas sin formación profunda en programación. ¿Desventaja? Menos control fino. ¿Ventaja? Se acelera la creación y se democratiza el desarrollo.
Computación en la nube
En lugar de instalar todo en una sola máquina, las apps viven en servidores remotos. Así se escala para muchos usuarios, se actualiza más fácil y se accede desde cualquier dispositivo. La nube también ofrece servicios listos (bases de datos, colas, almacenamiento) que ahorran tiempo.
Lenguajes como Rust, Kotlin o TypeScript buscan menos errores y mejor experiencia de desarrollo. Frameworks como React o Flutter ayudan a construir interfaces y apps multi-plataforma. La idea es producir más con menos fallas. No reemplazan a C o C++; conviven según el tipo de proyecto.
Hoy se prueban y despliegan aplicaciones con pipelines automáticos. Esto reduce errores humanos y acelera la entrega. La cultura DevOps une a quienes desarrollan y a quienes operan sistemas para que el software sea más estable y salga más rápido.
Ya no solo se mira una pantalla: ahora se interactúa con entornos digitales mezclados con el mundo real (AR) o totalmente virtuales (VR). Se aplica en videojuegos, educación y medicina. Requiere mucho de gráficos, por eso C y C++ siguen vigentes en motores y rendimiento.
¿Por qué siguen importando C y CC++?
Aunque existan herramientas nuevas, C y C++ son la base de mucho software de alto rendimiento. Están en motores de videojuegos, sistemas operativos, navegadores y partes críticas donde cada milisegundo cuenta. Además, aprenderlos te obliga a entender cómo funciona la memoria, los punteros y el hardware. Esa “escuela dura” te hace mejor programador cuando luego usas lenguajes más altos.
Mi postura personal:
- C te enseña a pensar “cerca de la máquina”.
- C++ te permite organizar mejor proyectos grandes sin perder velocidad.
- La IA no reemplaza al programador. Es una herramienta. Aporta sugerencias, genera borradores y detecta errores, pero hace falta criterio humano para decidir qué sirve y qué no.
- Las plataformas low-code/no-code son útiles para prototipos y para quienes empiezan. Si el proyecto crece, tarde o temprano hay que programar en serio.
- La nube y DevOps cambiaron el ritmo: ahora se espera que una app se actualice seguido y casi sin caídas. Eso exige disciplina.
La historia de C y C++ muestra dos metas que todavía valen: velocidad y orden. La programación actual agrega otra capa: inteligencia (IA), accesibilidad (low-code) y escala (nube). No hay un único camino “correcto”. Hay herramientas para distintos problemas. Si tuviera que resumirlo: aprendamos lo básico con C/C++, usemos frameworks modernos cuando convenga, y aprovechemos la IA como apoyo, no como muleta. La clave sigue siendo la misma: entender lo que hacemos y por qué.
*El siguiente artículo fue escrito con ayuda de la IA. Aun así, Daniel aportó los temas y desarrolló las ideas. Incluso el estudiante se encuentra realizando una clase personalizada de programación.


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