Hugo Gómez
Los capibaras (también llamados carpinchos o chigüiros) son los roedores más grandes del mundo. Viven en América del Sur —con presencia también en Panamá— y se caracterizan por su temperamento pacífico y su notable sociabilidad con otros animales y con las personas. Un adulto suele pesar entre 30 y 70 kilos y medir de 100 a 130 centímetros de largo; por su tamaño y forma, a algunos les recuerda a un perro grande.
Su hábitat natural incluye ríos, lagos, pantanos, sabanas húmedas, llanuras inundables y bosques tropicales. Necesitan estar cerca del agua: son excelentes nadadores, se refrescan en horas de calor y así escapan de depredadores. Viven en grupos (manadas) liderados por un macho dominante. Se comunican mediante vocalizaciones y marcas olfativas.
A veces, los animales más tranquilos se vuelven más interesantes cuando los miramos de cerca. Conocer mejor a los capibaras permite apreciar lo sorprendente de la naturaleza y refuerza la importancia de cuidarlos y respetar sus espacios.
Tienen cuerpo ancho y compacto, cuello corto y cabeza alargada. El pelaje, corto y pardo-rojizo, resiste bien la radiación solar, lo que les permite tomar el sol por largos periodos. Sus ojos, orejas y fosas nasales se sitúan en la parte superior de la cabeza para ver, oír y respirar mientras están semisumergidos. Se orientan y coordinan con sonidos para no perderse del grupo tanto de día como de noche.
Reproducción: Alcanzan la madurez sexual entre los 18 meses y los 2 años. Su gestación dura alrededor de 150 días y, por lo general, tienen de 2 a 8 crías por camada.

Conductas curiosas:
Siestas comunitarias. Han llevado la siesta grupal a otro nivel: se apilan en montones incluso con clima cálido, una muestra clara de su fuerte vida social.
“Anfitriones” de otras especies. Su tolerancia es célebre en internet: aves, monos, gatos e incluso animales que podrían ser depredadores se posan o conviven con ellos sin conflicto.
Coprofagia. Como fermentadores de intestino posterior, consumen sus propias heces para aprovechar nutrientes que no absorbieron en el primer tránsito digestivo (especialmente vitaminas del grupo B) y para adquirir bacterias intestinales beneficiosas en el caso de las crías.
Baños de barro. Sus baños matutinos no son mero juego: el barro funciona como “bloqueador solar” natural y como repelente contra mosquitos y garrapatas.
Hábitat y amenazas
Prefieren zonas cercanas al agua, como ríos, lagunas y humedales, donde nadan y se alimentan de plantas acuáticas. Pueden adaptarse a áreas agrícolas o urbanas. En algunas regiones enfrentan presión por caza y pérdida de hábitat.
Los capibaras no solo destacan por su tamaño, sino por su capacidad de adaptación al agua y su vida social. Su convivencia pacífica con otras especies los convierte en un símbolo de armonía en los ecosistemas que habitan.
*Para escribir este artículo, Hugo llevó a cabo una serie de talleres personalizados con la intención de clarificar su lenguaje.



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